Imagen de la vacuna contra la influenza Una vacuna es un medicamento que se administra para producir anticuerpos contra una infección determinada para prevenir que se produzca. El programa de vacunación de los Estados Unidos ha reducido considerablemente la prevalencia de enfermedades que alguna vez fueron comunes, como el sarampión, las paperas y la poliomielitis. Hoy en día, se administran muchas vacunas durante la niñez y adolescencia, pero algunas son necesarias en los adultos. Muchos adultos no están conscientes de que aún pueden beneficiarse de las nuevas vacunas y dosis de "refuerzo" de vacunas administradas previamente.

¿Por qué vacunarse?

Los adultos mayores son particularmente susceptibles a algunas de las infecciones que se pueden prevenir con una vacuna. De hecho, las complicaciones de la influenza (gripe) y de la neumonía son una de las causas principales de muerte entre los adultos mayores. Afortunadamente, haber recibido las vacunas recomendadas puede reducir ampliamente el riesgo de contraer infecciones que se pueden prevenir mediante la vacunación.

Otra razón para recibir las inmunizaciones recomendadas es la protección contra las enfermedades de su familia, amigos y otras personas a su alrededor. Muchas infecciones que se pueden prevenir por medio de vacunas se pueden transmitir de una persona a otra, así que el vacunarse ayuda a proteger a cualquier persona que esté en contacto con usted de contraer estas enfermedades.

Recomendaciones

Si usted es un adulto mayor, tal vez necesite recibir algunas o todas las siguientes vacunas:

Como muchas enfermedades, generalmente la gripe es leve en personas más jóvenes, pero puede ser una amenaza para la vida en los adultos mayores. Los síntomas de la gripe pueden incluir fiebre, escalofríos, tos, dolor de garganta, congestión, dolores de cabeza, dolores musculares y fatiga. Existen diferentes cepas del virus que causan síntomas similares. Por este motivo, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los EE. UU. recomiendan aplicarse la vacuna antigripal todos los años a partir de los 6 meses de edad. Las vacunas disponibles lo protegen contra las cepas más comunes de la gripe. Para obtener la máxima protección, asegúrese de vacunarse antes del inicio de la temporada de la gripe, es decir, a principios de octubre.

La mayoría de las personas asocian la enfermedad neumocócica con la neumonía, pero también puede causar meningitis (inflamación de las meninges que protegen la médula espinal y el cerebro) e infecciones de la sangre, del oído medio y la sinusitis.

Los CDC recomiendan que las personas a partir de los 65 años reciban la vacuna antineumocócica. La mayoría de las personas necesitan una sola dosis. Sin embargo, si usted recibió la vacuna hace más de cinco años y tenía menos de 65 años de edad, es posible que necesite una segunda dosis o de "refuerzo".

El tétanos (trismo) es causado por una bacteria que puede entrar al organismo a través de un rasguño o una herida. Los síntomas del tétanos incluyen rigidez de la mandíbula, rigidez del cuello, rigidez abdominal, dificultad para tragar y espasmos musculares. El tétanos es una enfermedad grave que puede ocasionar la muerte.

La difteria también es una enfermedad bacteriana y se puede transmitir de una persona a otra. Los signos de difteria incluyen un fuerte dolor de garganta y fiebre. La difteria puede causar problemas respiratorios, coma e incluso la muerte.

La mayoría de las personas han recibido toda la serie de la vacuna llamada DTaP en la niñez. La DTaP es una vacuna que protege contra la difteria, el tétanos y la tos ferina (tos convulsiva). Una dosis de otra vacuna llamada Tdap, que también protege contra estas tres infecciones, se administra a los adultos que no recibieron la Tdap en la niñez. Se debe administrar una dosis de refuerzo de la vacuna contra el tétanos y la difteria (Td) cada 10 años o después de haber estado expuesto al tétanos en ciertas circunstancias.

La varicela es una infección vírica muy contagiosa que se transmite a través del aire o por el contacto con una lesión cutánea de la enfermedad. La varicela es una enfermedad relativamente leve en los niños, pero puede ser grave (incluso una amenaza para la vida) en los adultos mayores. Los síntomas de la varicela incluyen dolor, cansancio, fiebre, y dolor de garganta, seguidos por un exantema generalizado, que produce comezón y es semejante a ampollas.

Las personas que han tenido varicela están protegidas de volver a tenerla de nuevo. Sin embargo, para los adultos que nunca han tenido varicela o nunca se han vacunado, se recomiendan dos dosis de la vacuna contra la varicela, con un intervalo de al menos cuatro semanas.

La vacuna contra el herpes zóster es la novedad para adultos mayores. El herpes zóster es una exacerbación dolorosa y a veces debilitante de la varicela.

Las personas mayores son susceptibles de contraer herpes zóster, al igual que algunos grupos de alto riesgo (como los pacientes inmunodeprimidos). Algunas complicaciones graves incluyen problemas de la visión o ceguera, neumonía, inflamación cerebral y problemas auditivos. Actualmente, los CDC recomiendan que las personas mayores de 60 años reciban la vacuna contra el herpes zóster. Todavía se está investigando para determinar si se requieren vacunas de refuerzo.

Si bien alguna vez fueron enfermedades comunes, el sarampión, las paperas y la rubéola (SPR) actualmente son muy poco frecuentes, gracias a las inmunizaciones generalizadas contra ellas. El sarampión es una infección respiratoria vírica que puede causar diarrea, infecciones de los oídos, neumonía, edema cerebral, convulsiones y la muerte. Las paperas es una enfermedad vírica que puede causar parotiditis (inflamación de las glándulas parótidas delante de las orejas), meningitis, inflamación de los testículos, ovarios o el páncreas, y sordera permanente. La rubéola es una infección respiratoria vírica que puede causar defectos congénitos, incluso sordera, cataratas, defectos cardíacos, discapacidad intelectual y daño en el hígado y el bazo.

En líneas generales, a todas las personas que han nacido en los Estados Unidos antes de 1957 se las considera inmunes al sarampión y las paperas. Es aconsejable que las personas que nacieron antes de 1957, que trabajan en asistencia sanitaria y no presentan inmunidad reciban la vacuna SPR. Si está expuesto a un brote de sarampión o paperas, es estudiante universitario o planea viajar al extranjero, podría necesitar otra dosis de la vacuna SPR.

Además de las vacunas mencionadas anteriormente, las personas que experimentan exposiciones inesperadas a un virus, van a viajar al extranjero, están empleadas en ciertas ocupaciones, o quienes tienen ciertas condiciones médicas pueden necesitar vacunas adicionales. Algunas personas no deben recibir ciertas vacunas debido a que padecen alergias o ciertas condiciones médicas. Consulte con el médico para ver si usted debería recibir alguna otra vacuna.

Pagar las vacunas

Medicare, que es el programa de seguros de salud que cubre a casi todos los estadounidenses a partir de los 65 años, paga 100% del costo de las vacunas contra la influenza y antineumocócica. Si usted no está cubierto por Medicare, averigüe si el departamento de salud de su estado o la farmacia local ofrecen vacunas gratuitas.