Definición | Causas | Factores de riesgo | Síntomas | Diagnóstico | Tratamiento | Prevención

Definición

La fiebre neutropénica es una temperatura superior a los 100,4 °F (38 °C) en una persona con neutropenia. “Neutropenia” es un término descriptivo que hace referencia a tener un número bajo de neutrófilos en la sangre. Un neutrófilo es un tipo de glóbulo blanco que ayuda a combatir las infecciones bacterianas. Como resultado, cuando las cifras de neutrófilos son bajas, el cuerpo es mucho más vulnerable a las infecciones.

Es importante recibir atención médica al primer signo de fiebre para tratar su causa de la mejor manera y reducir el riesgo de complicaciones graves.

Glóbulos blancos

nucleus fact sheet image
Copyright © Nucleus Medical Media, Inc.

Causas

La fiebre, por lo general, se produce a causa de una infección.

El cuerpo necesita un rango específico de neutrófilos para ayudar a prevenir y combatir infecciones. Cuando el número de glóbulos blancos en el cuerpo desciende por debajo de los niveles normales, el cuerpo tiene menos capacidad para evitar infecciones o combatir las que se iniciaron. El tratamiento precoz de la fiebre neutropénica es importante para ayudar al cuerpo a combatir la infección antes de que surjan complicaciones. La reducción de neutrófilos tiene varias causas, pero se asocia, en la mayoría de los casos, con el cáncer o sus tratamientos.

Factores de riesgo

El hecho de padecer neutropenia incrementa la probabilidad de infección. Cuanto más baja es la cifra de neutrófilos y más prolongada es la afección, mayor es el riesgo. Otros factores que pueden incrementar las probabilidades de padecer fiebre neutropénica incluyen los siguientes:

  • Edad en aumento
  • Cáncer incontrolado
  • Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)
  • Problemas renales o hepáticos

Síntomas

  • El síntoma distintivo de la fiebre neutropénica es una temperatura corporal superior a 100,4 °F (38 °C). En algunos casos, puede ser el único síntoma.
  • Otros síntomas de fiebre incluyen los siguientes:
  • Escalofríos
  • Sudor

La infección puede causar otros síntomas, dependiendo de su ubicación y gravedad. Por ejemplo, una infección urinaria puede causar una sensación de ardor al orinar; una infección en los pulmones puede causar una tos dolorosa.

Diagnóstico

Se le preguntará acerca de sus síntomas e historial clínico. La fiebre se puede diagnosticar tomando la temperatura. Si no se le diagnosticó neutropenia, pero el médico sospecha que la padece sobre la base de su historia clínica, se le realizará un análisis de sangre para confirmarlo. Los neutrófilos se miden como parte de un análisis de sangre llamado hemograma (o conteo sanguíneo completo) que mide la cantidad de glóbulos rojos y blancos en la sangre.

Una o más de las siguientes pruebas ayudarán a identificar la causa específica de la infección:

  • Análisis de sangre y hemocultivo
  • Análisis de orina y urocultivo
  • Cultivos para evaluar otros tejidos sospechosos
  • Muestras de esputo
  • Muestras de materia fecal
  • Punción lumbar (evalúa el líquido cefalorraquídeo que protege el cerebro y la médula espinal)
  • Biopsia (muestras de tejido que se examinan con un microscopio)
  • Radiografías de áreas que se sospecha son la fuente de infección, como los pulmones o los senos paranasales

Tratamiento

El tratamiento se inicia inmediatamente. Si la infección no se trata de inmediato, pueden surgir complicaciones potencialmente mortales.

En la mayoría de los casos, la fiebre neutropénica se trata con antibióticos conocidos por combatir una gran variedad de infecciones. Si se sospecha otro tipo de infección, es posible que se usen otros medicamentos. Por ejemplo, el médico puede sospechar la presencia de una micosis en función de sus antecedentes.

Las pruebas para identificar agentes infecciosos específicos pueden tardar varios días en arrojar resultados. Se pueden cambiar los medicamentos sobre la base de los resultados de las pruebas a fin de tratar la infección de la mejor manera.

Prevención

Algunas personas con neutropenia presentan un alto riesgo de padecer infecciones. Es posible que se receten antibióticos para ayudar a detener infecciones antes de que se presenten.

Otros pasos incluyen precauciones generales contra las infecciones, tales como las siguientes:

  • Practicar las técnicas de lavado de manos adecuadas.
  • Evitar el contacto con personas que estén enfermas.
  • Mantener al día la aplicación de las vacunas contra la gripe estacional y la neumonía.